Santa Rosa, 31 de marzo- “En nombre de la Cámara de Diputados, es un grandísimo honor recibirte. Que una mujer haya levantado la bandera de la soberanía argentina es un orgullo, en esta fecha que se recuerdan las Islas Malvinas, aunque debería ser algo de todos los días", le expreso el vicegobernador Mariano Fernández a Silvia Barrera, veterana de Guerra de las Islas Malvinas.

El presidente de la Legislatura Mariano Fernández recibió esta mañana en su despacho a Silvia Barrera, una de las seis mujeres instrumentadoras que salvaron vidas en el quirófano de un buque durante la Guerra con Inglaterra en las Islas Malvinas. La veterana estuvo acompañada de integrantes de Agrupación Hijos de Héroes de Malvinas y de Veteranos de Guerra La Pampa, quienes coordinaron su llegada para que pueda brindar la charla titulada “Mujeres en Malvinas”, en la que se propone dar a conocer la historia de las mujeres que participaron de la guerra.
“Es muy importante el trabajo que haces para que las nuevas generaciones conozcan de primera mano tu experiencia en las Islas Malvinas y sepan verdaderamente lo que ocurrió a partir del 2 de abril de 1982. Nos sentimos muy honrados con tu visita, porque hay que conocer más la historia de las mujeres que participaron, que todavía se desconoce bastante”, siguió Fernández.
Silvia Barrera es madre de cuatro hijos e instrumentadora quirúrgica de profesión. A los 23 años se anotó como voluntaria para viajar a las Islas Malvinas. Embarcada en el rompehielos ARA Almirante Irízar, permaneció dentro de la zona de conflicto desde 8 al 18 de junio de 1982. En la actualidad, se desempeña como encargada de Ceremonial del Hospital Militar Central y se dedica a dar charlas y organizar congresos en todo el país para difundir su experiencia.
Barrera explicó: “Salimos a contar nuestra historia para que quede registro en todo el país, pero los que tienen llevar la bandera serán los hijos de veteranos. Por eso el esfuerzo es para que cuando no estemos más, se siga recordando las Malvinas”.
También, contó: “Yo era una de las más nuevas en el Centro Militar. Pidieron instrumentadoras y fuimos. Fue el 8 de junio de manera que el combate ya estaba avanzado. No sabíamos dónde teníamos que ir y después por cuestiones de género decidieron que nos quedemos en el buque”.
Por último, se refirió a las consecuencias psicológicas de la guerra. "Nos hicieron un estudio postraumático, porque no recordamos si comimos por ejemplo. Igualmente éramos un poco inconscientes, una vez que llegamos a zona militarizada nos dimos cuenta de dónde estábamos", dijo.

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